Publicado: 12 de Noviembre de 2015

Las claves de la ordenanza municipal contra la contaminación acústica

Ecologistas en Acción ha denunciado que la capital supera los límites legales de ruido que se establecen para proteger la salud



Los cinco pasos contra el vecino ruidoso

Obras, motocicletas, móviles... el ruido se ha convertido en un elemento más de las ciudades y la capital no escapa a sus molestas consecuencias. Madrid tiene definido en una ordenanza municipal qué es exactamente la contaminación acústica. La define así: «Presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que implique molestia, riesgo o daño para las personas».

A este respecto, la capital tiene divididos los días en tres los periodos. El diurno (de 7 a 19 horas), elvespertino (entre las 19 y las 23 horas) y el nocturno (de las 23 a las 7 horas). Este último se amplía hasta las 8 horas los días festivos. A pesar de que cada vez los ciudadanos están más acostumbrados al ruido, quienes viven en Madrid tienen que saber que existen unos índices de ruido cuyo máximos no pueden sobrepasarse.

Objetivo: bajar hasta los 45db de noche

Por ejemplo las calles del centro y de las zonas residenciales no pueden superar los 65 decibelios de día y los 55 de noche. Unos valores elevados, que la Organización Mundial de la Salud aconseja bajar en horario nocturno hasta los (45-50 dB), «ya que producen alteraciones de sueño incluso con niveles inferiores». Camiones de recogida de basuras, botellones y sirenas de policía y ambulancias hacen a veces difícil conciliar el sueño.

Referencia explícita a los botellones

La ordenanza municipal de Madrid es una de las pocas que contiene una referencia explícita a los botellones. «Fenómenos como el botellón en las calles, que suponen la producción masiva de ruido, no deberían impedir el ejercicio del derecho a la intimidad personal y familiar». En el interior de los dormitorios el Ayuntamiento fija el límite del ruido en 30dB.

Prohibido gritar en la calle

En Madrid está prohibido gritar o vociferar en la calle, pero también en las casas. Además, quienes realicen fiestas en locales o domicilios particulares «que excedan de lo tolerable», debido al número de personas congregadas, al elevado volumen de la música, a la práctica de baile, pueden ser multados hasta los 3.000 euros (en el ámbito doméstico) o hasta 300.000 euros (en el comercial) en función de la gravedad de la contaminación acústica. Ensayar música, en un volumen elevado, puede ser susceptible de ser sancionado.

Problemas vecinales por el ruido

El ruido provoca el 70% de las molestias en las comunidades de vecinos. Mudanzas, obras y mascotas suelen ser los causantes de las discusiones entre vecinos. Ocasionar ruidos de impacto por reparaciones, desplazar muebles, o realizar obras en el interior de las viviendas están sujetas a los límites antes expuestos. Sin excepción. Además quienes tengan mascotas deben saber que tienen la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitar que estos produzcan ruidos que ocasionen molestias al vecindario.